La Aventura de Bacty, la Bacteria Curiosa. Por: Dr. Álvaro Albornoz.


Había una vez una pequeña bacteria llamada Bacty. Vivía en la superficie de una mesa del comedor de una escuela. Bacty no era mala por naturaleza… pero tampoco sabía que podía causar problemas. 

Un día, vio a un niño llamado Alex que estaba a punto de comerse una deliciosa manzana. 

—¡Oh, quiero viajar! —pensó Bacty—. ¡Ese chico parece divertido! 

Alex ve
nía del recreo y había tocado la pelota, el columpio, la tierra… pero se le olvidó algo muy importante: lavarse las manos. 

Cuando Alex tomó la manzana, ¡Bacty vio su oportunidad! Se subió a sus dedos y luego a la manzana, y ¡ñam! Alex se la comió sin darse cuenta. 

—¡Estoy en una gran aventura! —celebró Bacty, entrando al cuerpo de Alex. 

Al principio, Bacty estaba muy contenta explorando, pero pronto quiso hacer travesuras. Comenzó a causar cosquillas en la garganta de Alex, luego empezó a molestar su barriguita… hasta que Alex comenzó a sentirse muy mal. 

—Mamá, me duele la panza —dijo Alex con voz débil. 

Su mamá lo llevó al doctor. El doctor le explicó con calma: 

—Alex, unas bacterias entraron a tu cuerpo porque no te lavaste las manos antes de comer. Pero no te preocupes, descansar y tomar tus medicinas te ayudarán a sentirte mejor. 

Alex aprendió la lección. Cuando volvió a la escuela, le contó a sus amigos: 

—Las bacterias son tan pequeñas que no las podemos ver, pero pueden enfermarnos. ¡Lavarse las manos es como usar un escudo mágico para protegernos! 

Desde entonces, Alex siempre se lavaba las manos con agua y jabón antes de comer, después de jugar y al llegar a casa. Y cada vez que veía un lavamanos, pensaba: 

—¡Manos limpias, cuerpo fuerte! 

Mientras tanto, Bacty entendió algo importante también: no todos los lugares son seguros para las bacterias, y algunas de ellas deben quedarse donde pertenecen, como en la tierra o el agua, no dentro de las personas. 

Y así, Alex se mantuvo sano, y Bacty encontró nuevos lugares donde vivir sin causar problemas.

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